miércoles, septiembre 29, 2021

La apertura de la causa del Padre

El sábado 25 de septiembre de este año, a las 4 pm (hora italiana), en la Basílica de la Santissima Annunziata en Florencia (Italia), la entera Comunidad, en profunda comunión con la Iglesia florentina, vivirá la gracia de la apertura de la Causa de beatificación de nuestro Padre Fundador. Este momento, tan esperado durante años, nos ha tenido comprometidos en constante y confiada oración, todos los días.

La celebración de este importante evento eclesial y público – esto es que comprenderá la participación de los fieles – incluirá el canto de las Vísperas de San Sergio de Radonež, presididas por el Arzobispo de Florencia, Card. Betori, y la primera Sesión de la fase investigativa con el juramento de todos los involucrados en la Causa, los cuales se comprometerán a la fidelidad y el secreto sobre su labor. También los miembros de la Comisión Histórica, nombrados por el Arzobispo, que tienen la tarea de estudiar todos los escritos todavía no publicados del p. Barsotti y todos los documentos históricos que de alguna manera tienen que ver con su vida, estarán involucrados en este acontecimiento solemne y cargado de expectativas.

Desde entonces, podemos llamar a nuestro Padre “Siervo de Dios” y para invocar su intercesión habrá una única fórmula de oración, propuesta por la Postulación y aprobada por el Arzobispo. Esta oración os llegará a todos y estamos comprometidos a difundirla también fuera de nuestra familia religiosa. Si ya hemos orado mucho en estos años de preparación para la Causa, aún más oraremos durante el desenvolvimiento de las labores que todavía se necesitan: recoger los testimonios jurados ante el Tribunal y excavar profundamente en el material recogido y conservado en el Archivo de Settignano.

Desde ya nos sentimos acompañados por el mismo p. Divo y por los numerosos hermanos consagrados que ya han terminado su camino terreno y se unen a nosotros en la oración y en el empeño religioso que requiere tan importante gracia.

p. Agostino

Ordenación sacerdotal de Charbel

p. Charbel

El Hermano Charbel fue ordenado sacerdote el sábado 3 de julio en Nuestra Señora de la Roca.

Nos alegra que un hermano de la Comunidad sea ordenado sacerdote en el Santuario que ahora consideramos «nuestro». Nos unimos a él en la oración por este gran regalo que está recibiendo toda la Comunidad.

Al día siguiente, domingo 4 de julio, siempre en el Santuario de la Madonna del Sasso, celebró la primera Santa Misa solemne.

Agradecimiento del p. Charbel

4 de julio primera Santa Misa celebrada por el Padre Charbel

Gracias a todos los hermanos de la Comunidad, también a los que recibís nuestro Noticiario, por vuestras oraciones por mí en vista de mi Ordenación sacerdotal. Fue oportuno pasar algunos días en la ermita de la Santísima Trinidad, la “Fornace”: pude dedicarme más a la oración y al recogimiento, antes del gran día. El p. Benedetto se hizo disponible para predicar esos días un pequeño curso de ejercicios espirituales. El texto que meditamos fue el libro del Padre Sacerdotes para la salvación del mundo. Fue hermoso.

4 de julio primera Santa Misa celebrada por el Padre Charbel

Os confieso que todavía no se ha acabado la emoción, el estupor, causados por la gran alegría del sacerdocio, aunque han pasado cuatro días. De todas maneras, como lo han dicho muchos, se precisa una vida entera para percibir y contemplar el misterio de ser elegido para servir al Señor en la Iglesia como monje y sacerdote.

Ya que no alcanzo responder a los numerosos mensajes recibidos por teléfono o correo, por mi inminente viaje a Benín con el p. Benedetto y la hermana Marie Madeleine, quisiera comunicaros mi gran agradecimiento por vuestros dones y ofrendas, por vuestra presencia, pero sobre todo por vuestras oraciones.

Imploro del Señor gracias y bendiciones sobre todos vosotros.

Espero encontrarlos tarde o temprano después de regresar de Benín.

4 de julio primera Santa Misa celebrada por el Padre Charbel

Foto de la ordenación sacerdotal del sábado 3 de julio de 2021 H. Charbel

3 luglio 2021 video dell’ Ordinazione Sacerdotale di fr. Charbel

¿Quién es don Divo Barsotti? [Sub SPA]

Video de 2013. En 10 minutos una presentación eficaz por Don Divo Barsotti, el hombre, el sacerdote, el místico y su obra más preciada: la Comunidad de los Hijos de Dios.

“Una esposa que te ame…” (1990)

«Una esposa que te ame, / mi Hijo, darte quería, / que por tu valor merezca…» (inicio del tercer Romance de san Juan de la Cruz). Si el Padre quiere donar una esposa al Hijo, el Hijo será el Esposo que se dona a la esposa y ella deberá donarse al Esposo.

No existe otro vínculo entre la esposa y el Esposo, excepto el del amor. «Una esposa que te ame»: ¿Qué quieren decir estas palabras? Suponen que la unión nupcial se debe cumplir con una doble donación: la del Esposo, porque la creatura no podría ser la esposa del Hijo de Dios si el Hijo no la amara y no se donara primero; pero también la de la esposa que responde al amor del Esposo con su mismo amor. Con esta donación recíproca se consuma la unión.

Es necesario que el mismo amor reine tanto en el uno como en la otra; en este amor se une el esposo a la esposa y la esposa al esposo. Así como el Espíritu Santo es la Unidad del Padre y del Hijo, así en el Espíritu Santo se cumple la unión del Esposo, que es el Hijo de Dios, con la esposa que es la creatura. En el acto de ese amor que orienta a los esposos el uno hacia el otro y realiza la donación recíproca del uno al otro es como se cumple la unión. El Padre celestial, en el designio de darle al Hijo una esposa, determina también que la esposa lo ame. No es solo el Esposo el que ama, también la esposa amará al Esposo. Y podrá amar al Esposo con el amor que Él “merece”, porque su amor es del Espíritu Santo.

Cuando la persona creada se convierte en la esposa de Cristo, sucede lo que dice el Padre: tal esposa «que, por tu valor, merezca / tener nuestra compañía». Si te casas, pierdes tu apellido y tomas el de tu esposo. Con el matrimonio la esposa pierde su apellido y adquiere el del esposo. Por el valor y la dignidad del Esposo, la esposa misma entra en el mundo de Dios, «en compañía» no sólo del Hijo sino también del Padre. El mismo Hijo la levanta y la lleva con la fuerza de su Espíritu. Si la esposa adquiere la dignidad del Esposo, ella, entonces, para el Padre cuenta lo mismo que cuenta el Hijo de Dios. El Padre ya no separa lo que el Amor ha unido. La esposa es verdaderamente una sola cosa con el Esposo, posee su misma riqueza y vive su misma vida. Por esto entra en el misterio inaccesible de Dios, es admitida a vivir su comunión con el Padre. Inseparable del Hijo, ella se vuelve en Él también inseparable del Padre. Ella es generada por el Padre en la misma generación del Hijo, y con el Hijo vive en el abismo de Dios, en pura relación de amor al Padre. No es que se multipliquen las Personas divinas, sino que la esposa ya no es extraña a la compañía de los Tres, su vida es la misma vida de Dios.

El designio de Dios depende todo de la libertad del amor, del amor del Padre que quiere donar una esposa a su Hijo, del amor del Hijo que quiere a la esposa. La libertad, sin embargo, nada le quita a la realidad del amor. No sería amor si no fuera libre, pero, ya que es el amor de Dios, es también un amor infinito y nada excluye en la donación de Sí mismo que Dios hace como Esposo a la esposa.

Si la esposa se nutre del mismo pan del Padre, entonces conocerá a su Esposo como lo conoce el Padre y en este conocimiento gozará de su posesión. En la posesión de su Esposo, ella vivirá la plenitud de todos sus bienes, así como los conoce y los disfruta el Padre: «a fin de que conozca los bienes / que en tal Hijo yo tenía / y se congracie conmigo / de tu gracia y lozanía».

En realidad, como escribe el apóstol Juan: «El Hijo de Dios es la vida eterna» y en el Hijo de Dios es que el hombre posee esta vida que también es la vida del Padre. El Hijo se donará a la esposa y se convertirá en todo su bien, así como Él es el bien del Padre. La vida de la esposa es solo el Esposo. El conocimiento de Dios no puede multiplicar a Dios en una vana imagen de Él; su verdadero conocimiento no puede ser otra cosa que la posesión de Dios, no puede ser sino su morada en el hombre.

A las palabras del Padre el Hijo responde: «Mucho me agrada, Padre». Libertad en el Padre, libertad en el Hijo. Es libre el amor del Padre al crear y querer darle una esposa a su Hijo; libre es el amor del Hijo que hace suya la voluntad del Padre.

Del libro La teología espiritual de San Juan de la Cruz, 1990